JURÍDICO LATAM
Doctrina
Título:Escuchemos el clamor del niño por nacer
Autor:Serroels, Luis M.
País:
Argentina
Publicación:Revista del Foro - Número 123
Fecha:01-11-2012 Cita:IJ-CMXXIII-0
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Escuchemos el clamor del niño por nacer

Por Luis María Serroels

Una ley de nuestro país establece el aborto no punible en determinadas situaciones. Una de ellas se refiere a aquella mujer que queda embarazada como resultado de un acto de violación. Y este es precisa- mente el caso que hoy sacude a la opinión pública, donde se enfrentan el derecho de la mujer amparado en esa legislación y el derecho del niño en gestación a que se le respete y asegure la vida. Se coloca en colisión el trauma de una embarazada –que supuestamente sería superado con la eliminación de su hijo pero sin ninguna garantía en tanto suelen quedar secuelas mentales irreparables y sin posibilidad de retorno– y el homicidio consentido, porque de eso se trata, de un niño a quien no se le dice de qué se le acusa, no se le leen sus derechos ni se le designa defensor. Quienes lo acusan, lo condenan y lo ejecutan. El artículo 75, inc. 22 de nuestra Constitución Nacional, es claro y contundente al acoger con rango superior a las leyes los pactos internacionales que consagran la vida desde el momento de la concepción.

Alentada la muerte de un inocente en una situación de indefensión total, no sólo se exculpa a la madre que por simple declaración jurada sobre su presunta violación obtiene la anuencia judicial, sino que los médicos que practiquen el aborto quedan libres de toda culpa (¿se atreverían a practicar un aborto a su propia esposa? No es menos grave que no se investigue al supuesto violador cuya impunidad será un salvoconducto para seguir violando porque parece que todo se ciñe a liberar el vientre materno. La mujer tiene derecho a hacer lo que desee con su cuerpo confiándose a un cirujano plástico para que le esmerile el tabique nasal, le practique una lipo-aspiración, le extraiga una berruga o elimine sus patas de gallo. Pero ello jamás podrá fundar derecho a propiciar la muerte de otro cuerpo al que la naturaleza le encomendó gestar. Una funcionaria nacional señaló con hipocresía que la Corte no obliga a abortar sino que sólo autoriza a hacerlo a aquella mujer que lo solicite. ¿Y qué hay de la obligación jurídica de proteger y preservar la vida del niño que lleva en su seno en la vigilia de las nueve lunas?

Seamos claros: prestigiosos científicos confluyen sus opiniones en que la ciencia ha demostrado que “la vida humana comienza en el momento de la fecundación, de la fusión del espermatozoide con el óvulo” (Prof. Alfred Kastler, Premio Nobel de Física); “El hombre entero se encuentra ya en el óvulo desde el momento en que éste es fecundado: todo el hombre con todas sus potencialidades” (Jean Rostand, biólogo francés de primer nivel); “Aceptar el hecho de que tras la fertilización, un nuevo ser humano ha comenzado a existir, no es una cuestión de opinión, es una evidencia experimental” (Jérome Lejeune, Premio Nobel, catedrático en Genética Experimental en La Sorbona); “Producir un aborto es matar a un ser humano” (Zamorano Sanabria, catedrático en Embriología de la Universidad Complutense e Madrid); “Soy biólogo y puedo afirmar que cuando el óvulo y el espermatozoide se unen ya se ha originado una nueva vida. Molecularmente hablando, aquello no es una prolongación de la madre, no es un apéndice que pueda ser extirpado sin más. Es un individuo nuevo y a menos que neguemos la definición misma de la humanidad y sus derechos, no podemos atentar contra él. El momento clave es pues el de la concepción. Entonces comienza la aventura humana. Y la evolución del ser humano proseguirá sin cesar hasta la muerte. Embrión, feto, recién nacido, niño, joven, adulto, anciano, todo es el mismo individuo en diferentes edades” (Prof. Botella Llusiá, Presidente de la Real Academia Nacional de Medicina, catedrático de Ginecología y ex Rector de la Universidad de Madrid). Existen innumerables trabajos que sostienen con total e irrebatible solidez que se es niño desde el instante de la concepción y que por economía de espacio omitimos.

No podemos obviar de qué se habla cuando existe un nuevo ser humano en gestación. Las opiniones científicas dan cuenta de que antes de la implantación el sexo ya puede determinarse y ya tiene los 46 cromosomas del código genético que programan y dirigen el desarrollo de una nueva vida humana. Hace más de tres décadas la Asamblea del Consejo de Europa en su Resolución 4.376 expresó que “la ciencia y el sentido común prueban que la vida humana comienza en el acto de la concepción y que en este momento están presentes en potencia todas las propiedades biológicas y genéticas del ser humano”.

Finalmente y para quienes desconocen aspectos relevantes e indubitables del proceso evolutivo del nuevo ser extraídos de estudiosos, digamos que al día 17 ya existe el hígado y desarrolla sus propias células sanguíneas; también se están formando el cerebro, riñones y huesos. El día 18 el músculo del corazón ya exhibe contracciones y a las 4 semanas ya han comenzado a formarse los ojos, la médula espinal, el sistema nervioso, los pulmones, el estómago y los intestinos. Un par de días más tarde se comienzan a formar nariz y orejas, fluyendo la sangre por el sistema vascular. Observar una pequeña estatuilla de un feto de sólo seis semanas haría paralizar al médico abortista. Tocar su manita antes de llevarlo a la muerte lo terminaría disuadiendo.

De hecho absolutamente nadie tiene derecho a evaluar en qué momento se puede matar al niño. No existe instancia alguna en que asesinarlo sea no punible y hoy mal puede una decisión judicial remitirse a un artículo de una ley que devendría en abstracto en tanto existe una norma superior, la Ley Suprema argentina, que consagra la vida desde su concepción y manda cuidarla libre de toda agresión. Y consecuentemente le garantiza el reconocimiento a su personalidad jurídica. En ciertas civilizaciones donde regía la pena de muerte, en una particular práctica antes de lapidar a una mujer se aguardaba a que dé a luz su vástago.

El doctor Bernard Nathanson (EE.UU.) admitió haber practicado unos 5.000 abortos y después de haber observado un video que mostraba cómo realizaba esa tarea trozando los cuerpecitos vivientes como si fuesen un pollo, se convirtió en anti abortista. En nuestra Argentina hay quienes luchan por imponer el aborto seguro y gratuito. Podría un día llegar a verse avisos que recen: “Embarazadas: no corran riesgos innecesarios. Vengan nuestro hospital que le eliminamos su bebé sin cargo alguno”. Matar a un ser humano ¿no es homicidio?

Ese niño que crece y se agranda en el vientre materno no es un intruso. El niño por nacer significa una fiesta maravillosa y aún antes de despegarse del útero materno, ya está compartiendo el inconmensurable universo del amor. Hay que escuchar su clamor silencioso.



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